Voy a escribir sobre esta mierda porque un colega con cierta tendencia a propagar bulos como si mañana fueran a prohibirlos (saludos, Toni) me soltó el otro día que usar mal el papel de aluminio podía aumentar el riesgo de acabar con un cáncer terminal.
Según su teoría, si envuelves el bocata por la parte mate (o por la brillante, no le presté demasiada atención porque la historia ya apestaba desde el principio) estás jugando peligrosamente con tu esperanza de vida. Pues bien: como era bastante previsible, es un bulo de nivel Dios.
La explicación real es bastante menos emocionante. Durante la fabricación, el aluminio se lamina en dos hojas a la vez: la cara que está en contacto con los rodillos metálicos queda brillante y la que queda enfrentada a la otra hoja sale mate. Ya está. No hay una cara buena, una mala, una cancerígena ni una especialmente preparada para envolver bocadillos de mortadela.
Ambos lados tienen prácticamente las mismas propiedades para un uso doméstico normal. Y tampoco es cierto eso de que la parte brillante sirva para conservar mejor el calor y la mate para el frío. Si alguna vez has elegido cuidadosamente qué cara dejar hacia fuera pensando que estabas aplicando termodinámica avanzada, estabas haciendo el gilipollas, una vez más.
Si quieres saber más sobre el tema (ya tienes que estar bastante aburrido/a), aquí te dejo la fuente:
https://www.directoalpaladar.com/consumidores/que-lado-papel-aluminio-mate-otro-brillante-que-no-importa-absoluto
Last modified: 16 de septiembre de 2026
